La sensación de ahogo que presentan los pacientes con EPOC hace que poco a poco abandonen la actividad física y pase a una vida sedentaria perdiendo calidad de vida. Este sedentarismo retrae al paciente de su entorno social, aislándolo y  creando a menudo estados de tristeza y frustración.

Por el contrario la práctica de ejercicio físico provoca en el paciente una sensación de bienestar general y es una excusa para la reintegración social además de provocar mejoras en nuestro cuerpo incrementando  el consumo de oxígeno, retrasando el declive de la función pulmonar

Como consecuencia de estos argumentos el ejercicio físico se ha comprobado como  una de las medi­das no farmacológicas más recomendables para los pacientes con EPOC junto con una dieta equilibrada y no fumar.

Hasta aquí todo es muy bonito pero hay pacientes que empiezan a poner en práctica estas recomendaciones y regresan a la consulta desilusionados,  ven que no pueden,  que se asfixian,  que les cuesta practicar el ejercicio físico recomendado.

A estos pacientes les explicamos  que las tolerancia a la actividad física se desa­rrolla poco a poco. Que cuando se asfixien deben parar, descansar el tiempo que sea necesario y cuando se encuentren mejor retomar el ejercicio de modo suave y progresivo. Pero nunca darse por vencido, siempre de frente, paso dado paso ganado, como dirían otros.

En las aulas Respira organizadas por SEPAR se dan las siguientes recomendaciones para comenzar a realizar ejercicio y fortalecer las extremidades inferiores y superiores:

Empieza por lo más fácil: Las actividades de un día normal son una buena excusa para iniciarse en el ejercicio. Ir a buscar el pan, subir escaleras, un pequeño paseo, las labores más suaves de casa… son una buena forma de acostumbrar el cuerpo y los pulmones al ejercicio. Recuerda que la tolerancia al ejercicio se desarrolla poco a poco.

Un paso más: ejercicios para fortalecer la parte inferior del cuerpo: Fortalecen las piernas, aumentan el tono muscular y la flexibilidad. Ayudan a moverse mejor. Ejemplos: Bicicleta fija, subir escaleras, caminar, etcétera. Empieza con pequeñas distancias y aumenta el esfuerzo el cuerpo lo tolere y sin desarrollar disnea.

Ejemplo 1 subir escaleras:

Pónte delante del primer peldaño y toma aire por la nariz.

Sube los peldaños que pueda (1, 2 ó 3) soplando.

Para y toma aire otra vez por la nariz.

Sigue subiendo y sopla (1, 2 ó 3).

 

Un paso más: ejercicios para fortalecer la parte superior del cuerpo. Mejorar la fuerza de los músculos respiratorios que aguantan la caja torácica (diafragma, hombros) y hacen más fácil la respiración.Ejemplo: ejercicios con pesas

Ejemplo 2: Como llevar pesos ( cargar con  la compra)

No sobre cargar ni hacer mas esfuerzo del necesario.

Equilibrar los pesos

Con el entrenamiento aumentará tu ca­pacidad de resistencia y podrás incre­mentar progresivamente la actividad físi­ca semanal. El objetivo es superar los 30 minutos diarios de actividad física y al menos hacerlo 3 días por semana. Cuanto más eficientes sean tus músculos menos cantidad de oxígeno necesitará para realizar el mismo ejerci­cio y por eso te asfixiaras menos.