Cuando decimos a nuestro paciente que padece una pulmonía o una neumonía o una bronconeumonía (términos sinónimos) hacemos referencia a la existencia de una infección en el tejido pulmonar que afecta más alla de la vía aérea es decir afecta a los alveolos y al intersticio pulmonar.

Cuando la infección o la inflamación afecta sólo a la vía aérea hablamos de bronquitis o bronquiolitis según a que parte de la vía aérea afecte.

La sintomatología de la bronquitis y la neumonía es muy parecida: tos, expectoración de color verde, fiebre, sensación de quemazón retroesternal al toser, afectación del estado general que suele ser mayor en la neumonía y que en ésta se suele acompañar de dolor costal.  Todos son síntomas inespecíficos y por ellos solos no podemos diferenciar una bronquitis de una neumonía

La exploración física nos ayudará a buscar signos más específicos. La existencia de crepitantes a la auscultación quizás sea el hallazgo que más sugiere al médico que el paciente puede  tener una neumonía. Los crepitantes son los ruidos que hacen los alveolos al expandirse, cuando están llenos de un exudado inflamatorio en vez de aire,  durante la inspiración y recuerdan al ruido que hace un velcro al pegarse y despegarse.

En la bronquitis se auscultan roncus y sibilancias o “pitos” que son unos leves silbidos que hace el aire al pasar por los bronquios cuando son más estrechos de lo normal y el aire pasa por ellos con dificultad.

Con frecuencia no quedará más remedio que realizar una radiografía, la existencia de una condensación y sobre todo si tiene broncograma aéreo  confirmará la neumonía. La radiografía de un paciente con bronquitis y bronquiolitis es una radiografía normal.